
Algo andaban buscando. Una mano, alguien en quien confiar. Al menos una persona con quién vivir la vida. Ella dijo que no eran grandes para eso. Él le dijo que para la hora del amor no había excusas. Entonces de sus labios salieron esmeraldas de rocío, y como un suave murmullo, la empezó a besar.
No tenían nada más que su amor, a alegría de querer contar a todo el mundo que se amarían por siempre.
No sabían que todo acaba...no querían saber las malas noticias del día. Querían tenerse sólo el uno al otro.
Para siempre.
Pero un día la envidiosa muerte tocó sus puertas, y ella con su delicado rostro pasó al otro mundo.
Corrieron los años y el pobre corazón terrestre seguía sufriendo. Pero todo cambia en esta vida, todo es un círculo vicioso. Y llegó una linda muchacha que copó sus huecos con mucho cariño.
Se quisieron comprometer. Se terminaron casando. Y desde ese día, todos los 24 de noviembre caen lágrimas de sangre desde el cielo.












3 par/es de ojos leyeron:
Bonita historia de amor...cuánta ternura...
Todo termina de alguna manera,pero...pro qué pensar en el fin si se está al principio o en medio o dond sea? hay q exprimir y isfrutar más la vida...gracias por escribir esto,me has hecho reflexionar..un saludo
Lágrimas color dolor. Color feísimo.
Muás!
No hay algo que sea definitivo..
siempre el mundo da vueltas y vueltas
y nosotros seguimos corriendo, a veces en círculo.. a veces caemos en cuenta y cambiamos de camino..
Pero así es la vida! nos quejamos de la rutina y también de los cambios..
Nadie sabrá nunca que nos deparara el futuro...
Un saludote!
::teamcry::
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